sábado, 6 de agosto de 2011

Dejarse llevar


Es curioso como poco a poco ya me estoy fijando en muchas cosas a las que antes no prestaba atención, por haber estado entretenida aprendiendo a vivir y a trabajar en Addis.

Mucha gente me ha comentado que los y las etíopes tienen un carácter bastante introvertido. No es que haya podido hacer demasiadas observaciones al respecto, pero lo que sí es cierto que tengo una primera impresión acerca de ello. No sé si será acertada o no, pero vamos, que si no lo es, ya iré corrigiéndome a lo largo de mis relatos, ¿no?

Pues creo que son introvertidos, sí, son también personas que se sienten muy orgullosos/as de ser etíopes, de su historia, de sus tradiciones y costumbres, etc...y la primera sensación es que son algo distantes, al menos con los extranjeros...Por el clima que estamos teniendo estos últimos días (que está siendo variado entre lluvia, lluvia y más lluvia), podría decirse que son como los nórdicos de África, en el sentido que su carácter se ve condicionado por la climatología (frío, ausencia de sol desde las 18h, lluvia, etc) pero solamente es una observación personal y sesgada, jeje, ya que según dicen la temporada de lluvias solamente dura tres meses, así que lo más seguro es que luego haga sol, o al menos eso espero.

Pero a pesar de esta conclusión tan general y probablemente falsa, estos últimos días he tenido varias muestras de cariño y complicidad por parte de la población local. La primera de ellas fue un día al ir a trabajar. Estaba esperando el minibus en la carretera (una especie de circunvalación que rodea la ciudad) y todos los que paraban iban llenos y no cogía ninguno. De pronto, un autobús grandote se para, y abre la puerta justo en frente de mi. El conductor me hizo una seña con la mano de “súbete”, y para allá que me fui. Una vez montada, me dijo la dirección en la que iba, yo le dije mi parada y me dispuse a pagar (saqué más dinero de lo normal porqué creí que al tratarse de un autobús más grande, pues sería más caro...) pero mi sorpresa fue que no me quiso cobrar! Insistí, porqué no me parecía justo, pero no hubo manera. Lo único que me pidió fueron las gracias, así que le dediqué un “amasa guenalo” (muchas gracias en ámarico) y me bajé.

Al día siguiente al salir de casa, me encontré a la sobrina de la mamite de la casa en la que estoy alojada provisionalmente. Curiosamente íbamos las dos a coger un minibús para ir a nuestros respectivos trabajos. Hablamos todo el camino, y me pareció encantadora. Nos montamos las dos en el minibús, y tampoco me dejó pagar! Me invitó al trayecto del minibús, algo poco habitual...

La gente suele decir que no es normal, que estoy teniendo suerte...de momento, prefiero dejarme llevar y experimentar y descubrir las cosas por mi misma.

Besotes

Sandra

1 comentario:

  1. Que suerte tienes!!! a mi los conductores de canoas en el río Logone no me cobran para cruzar la frontera Chad-Camerún, simplemente porque mi madre es originaria de este pueblo. A lo mejor tu también tienes algún vínculo con Addis Abeba. Jejeje!!!

    Ahmadou desde el Valle del Logone Camerún

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