sábado, 10 de septiembre de 2011

El tiempo



Hoy toca hablar del tiempo, que no del clima, como el otro día.

Al llegar, hace ya un mes y medio (como pasa el tiempo…) empecé a buscar casa. Ya conté como va el tema de los brokers y tal, así que voy a obviar esa parte. Bueno, resulta que estaba yo con todo el ir y venir de brokers, casas, precios, zonas, etc…y la mamite (la chica que se encarga de la limpieza de la casa) se ofreció a ayudarme con el tema, ya que muchas veces es mejor ir con alguien de confianza que conozca la lengua (amárico) porqué es bastante probable que se digan cosas que no son verdad o que te la intenten colar por algún lado. Así que el viernes de esa semana, Marta la mamite, me dice “Mañana vendré aquí a las dos y te acompaño a ver casas”. ¿A las dos? ¿Eso no es la hora de comer? – pensé yo. Como me pareció raro, insistí en que me lo repitiera, ya que pensaba que quizás no la había entendido bien por la cuestión del idioma, ya que habla inglés un poco a su manera, haciéndose entender la mayoría de las veces, pero bueno, pensé que podía ser que se hubiese confundido con los números…Volvió a decir las dos, y ahí fue cuando caí en lo que había leído: ¡las horas etíopes!

Aquí amanece a las 6 de la mañana aproximadamente, y es desde entonces que los etíopes empiezan a contar, es decir, que para ellos es como las 12 (o las cero cero en su defecto). Así que cuando un etíope te dice “quedamos a las dos” lo más probable es que se te presente en casa a las ocho de la mañana o a las ocho de la tarde, entonces hay que andarse con ojo y preguntar siempre a qué sistema horario estamos haciendo referencia al fijar nuestra hora de encuentro, al “farengi” (extranjero) o al “habesha” (etíope).

En cuanto al tiempo, hay otra cosa diferente respecto a nosotros: el calendario, ocho días y ocho años por detrás. Os cuento: el año etíope tiene trece meses, los que conocemos de enero a diciembre, pero con la particularidad de tener 30 días cada uno, y luego hay otro mes, al que llaman “xxxxxx” de 5 ó 6 días, dependiendo de si el año es o no bisiesto (y que, para entendernos, son los días que “sobran” de los meses que deberían tener 31 días y solo tienen 30, compensando también el mes e febrero, que en lugar de tener 28 también tiene 30) Por lo tanto, las festividades religiosas reconocidas por los etíopes, como por ejemplo Santa María, ellos no la celebran el día 15 de agosto, sino que la celebran ocho días después. Luego su año nuevo empieza el 12 de septiembre nuestro, que para ellos es como 1 de enero. Bueno, no sé si me he explicado, pero la cuestión es que ¡¡en unos días voy a celebrar nochevieja!! Y ciertamente parece ser una ocasión única, no solo de celebrar dos veces en el mismo año la nochevieja, sino el hecho de que, en aproximadamente una semana, volveré a estar en 2004, lo cual parece ser lo más cercano a retroceder en el tiempo y rejuvenecer ocho años…ya sabéis, no es el elixir de la eterna juventud, pero puede ser una manera de recuperar el tiempo perdido... ¡FELIZ AÑO NUEVO!

sábado, 3 de septiembre de 2011

Pequeñajos


Una ECAI es como la agencia intermediaria situada entre el gobierno etíope y las familias adoptivas españolas, que se encarga de acoger a los niños adoptables durante todo el proceso que dura la adopción (un año, año y medio o incluso más). Es decir, que cuando un niño/a se queda huérfano o desatendido por sus familiares, este va a un centro de acogida etíope. Luego se hacen valoraciones de los niños/as y los que cumplen una serie de características, son cualificados como adoptables. Es entonces cuando estos niñitos y niñitas pasan a formar parte de la ECAI.

El otro día visité una. Está en una zona tranquila de la ciudad, como un pequeño barrio residencial dentro del caos urbano de coches, contaminación y ruidos. Cuando llegamos ya era oscuro, así que en el patio no había nadie. Aparentemente parece una guardería, con juguetes por el suelo, las paredes de los edificios con dibujos infantiles, etc…Hay como dos zonas, una en la que se encuentran los “mayores” y otra los pequeños. Entramos a la casa de los mayores, y ahí estaban sentados de cara a la tele, preparados para cenar. Nuestra entrada en la casa les sorprendió, así que se nos quedaron mirando anonadados. ¡Más graciosos! El “mayor de los mayores” no tendría más de tres años.

Luego vimos a los peques, bebes de 4 meses en adelante. Realmente vi el gran trabajo que se está realizando desde esta agencia. Intuyo que debe de ser durísimo recibir a niños con estados de salud muy delicados, con unos pocos meses de vida, tan indefensos y frágiles. No es justo que deban pasar ese dolor nada más nacer. Aunque también debe de ser muy bonito el ver como se recuperan día a día, porqué a la que empiezan a comer experimentan mejorías en tiempos récord.

La ECAI es un hogar transitorio, pero un hogar al fin y al cabo, y es el primero que tienen muchas de estas criaturas. Desde aquí quiero felicitar a todos aquellos que lo llevan, me parece una labor encomiable y necesaria la que desde allí se hace. 

Sandra 

viernes, 26 de agosto de 2011

¿Llueve?


Llevo varios días que me levanto de mal humor. Estoy en la cama. Suena el primer despertador. Después suena el segundo despertador. Cuando estoy lo suficientemente consiente, lo cual sucede al cabo de unos 10 ó 15 minutos, planto la oreja…Pienso, no por favor, un día de tregua, please…Pero nada, todos los días de la semana me levanto con mi gozo en un pozo al oír que llueve…Así que bueno, teniendo en cuenta que el camino que tengo que recorrer está sin asfaltar, tengo que vestirme para la ocasión, con mis botas de agua, paraguas…aún así no hay día que no llegue con barro al trabajo, lo cual es bastante fastidioso. De echo estos días estaba tan rabiosa que yendo por el camino de barro, casi me pongo a saltar de charco en charco, como si tuviese una pataleta de niña pequeña, gritando “porqué llueveeeee” , jeje. Y la verdad es que mientras voy andando por ese caminillo, con los riachuelos de barro, los charcos, con mi paraguas y diluviando….y me imagino chapoteando mientras los etíopes me miran con cara de asombro...me hago sonreír (cuando no reír) a mi misma. Es entonces cuando acabo concluyendo que el hecho de que llueva no tiene porqué condicionarme a la hora de estar de buen o mal humor, que lo que nos rodea nos afecta, evidentemente, pero lo más importante es la percepción que nosotros mismos tengamos de la realidad. Todo depende de con que ojos lo miremos, si se mira desde el prisma positivo o desde el negativo, y lo mejor de todo es que está en nuestras manos, nosotros podemos hacer que salga el sol incluso en los días de espesa lluvia.

viernes, 19 de agosto de 2011

Descubrimientos


Muchos días hace que no escribo. La verdad es que fuera de lo rutinario, no tengo nada demasiado relevante que contar…Supongo que es porqué de momento la experiencia no está siendo tan intensa, las cosas se suceden muy lentamente, un día detrás de otro, sin nada muy destacable que contar…

Tengo una lista de cosas que quiero hacer: una de las primeras es aprender amárico. Pero no aprender el idioma como tal, sino aprender a comunicarme en amárico. No quiero leer, no quiero escribir ya que el alfabeto es distinto al nuestro, y aunque hay quién me ha comentado que es bastante fácil aprenderlo, prefiero hacerlo “d’anar per casa”, es decir, un poco de presente, un poco de pasado y un poco de futuro, vocabulario básico para hacer la compra, tomar un taxi, etc. De momento aprovecho mis trayectos en taxi para ir preguntándole palabras al taxista. El otro día íbamos de camino a la zona de Bole, y se me vino a la cabeza algo que siempre despierta mi curiosidad: bueno, resulta que mientras estoy en casa, de vez en cuando se oyen gritos. Habitualmente es una voz masculina, y emite un sonido imposible de transcribir con exactitud, pero para que os hagáis una idea es algo así como “wueeap”. Las primeras veces que lo escuché pensé que sería algún loco, pero luego ya me fijé y los gritos se sucedían y procedían de personas distintas, así que ya descaré lo del loco. Pues bien, resulta que son vendedores ambulantes, que van gritando aquello que llevan para vender (pues para que lo identifiquéis con algo, es algo parecido a lo que hace, o hacía, el afilador por los pueblos). El tema es que se lo pregunté al taxista: “Nati (es el nombre del taxista, es diminutivo de Nathael, y es un hombre…y sí, también sabe que en España Nati es nombre de mujer, lo cual no es mucho de su agrado…), I have a question: there is a man shouting on the streets something like “wueeeap”, what’s that?”. Le costó un poco saber a qué me refería, pero al darse cuenta ya os podéis imaginar la risa que le entró, jeje. Y fue así como aprendí que “mulwuea” quiere decir fregona, y “metrekya” quiere decir escoba.

Sandra

sábado, 6 de agosto de 2011

Dejarse llevar


Es curioso como poco a poco ya me estoy fijando en muchas cosas a las que antes no prestaba atención, por haber estado entretenida aprendiendo a vivir y a trabajar en Addis.

Mucha gente me ha comentado que los y las etíopes tienen un carácter bastante introvertido. No es que haya podido hacer demasiadas observaciones al respecto, pero lo que sí es cierto que tengo una primera impresión acerca de ello. No sé si será acertada o no, pero vamos, que si no lo es, ya iré corrigiéndome a lo largo de mis relatos, ¿no?

Pues creo que son introvertidos, sí, son también personas que se sienten muy orgullosos/as de ser etíopes, de su historia, de sus tradiciones y costumbres, etc...y la primera sensación es que son algo distantes, al menos con los extranjeros...Por el clima que estamos teniendo estos últimos días (que está siendo variado entre lluvia, lluvia y más lluvia), podría decirse que son como los nórdicos de África, en el sentido que su carácter se ve condicionado por la climatología (frío, ausencia de sol desde las 18h, lluvia, etc) pero solamente es una observación personal y sesgada, jeje, ya que según dicen la temporada de lluvias solamente dura tres meses, así que lo más seguro es que luego haga sol, o al menos eso espero.

Pero a pesar de esta conclusión tan general y probablemente falsa, estos últimos días he tenido varias muestras de cariño y complicidad por parte de la población local. La primera de ellas fue un día al ir a trabajar. Estaba esperando el minibus en la carretera (una especie de circunvalación que rodea la ciudad) y todos los que paraban iban llenos y no cogía ninguno. De pronto, un autobús grandote se para, y abre la puerta justo en frente de mi. El conductor me hizo una seña con la mano de “súbete”, y para allá que me fui. Una vez montada, me dijo la dirección en la que iba, yo le dije mi parada y me dispuse a pagar (saqué más dinero de lo normal porqué creí que al tratarse de un autobús más grande, pues sería más caro...) pero mi sorpresa fue que no me quiso cobrar! Insistí, porqué no me parecía justo, pero no hubo manera. Lo único que me pidió fueron las gracias, así que le dediqué un “amasa guenalo” (muchas gracias en ámarico) y me bajé.

Al día siguiente al salir de casa, me encontré a la sobrina de la mamite de la casa en la que estoy alojada provisionalmente. Curiosamente íbamos las dos a coger un minibús para ir a nuestros respectivos trabajos. Hablamos todo el camino, y me pareció encantadora. Nos montamos las dos en el minibús, y tampoco me dejó pagar! Me invitó al trayecto del minibús, algo poco habitual...

La gente suele decir que no es normal, que estoy teniendo suerte...de momento, prefiero dejarme llevar y experimentar y descubrir las cosas por mi misma.

Besotes

Sandra

viernes, 29 de julio de 2011

Reaprendiendo a vivir en Addis Abeba

Bueno, dados mis problemas de los primeros días con las comunicaciones, he decidido empezar a escribir los posts aunque no los pueda colgar en tiempo real, pero he pensado que luego ya recuperaré. Resulta que desde el trabajo no puedo conectarme, así que debo comprarme un pincho de esos de Internet everywhere y dar de alta un contrato de Internet, pero eso será para el día 1 de agosto, porqué sino me hacen pagar todo el mes de julio entero...

Bueno, dejemos de lado los aspectos técnicos y que no tienen mucha importancia para vosotr@s, para pasar a contaros un poco mis primeros días en Addis.

Si tuviese que definirlos en una sola palabra sería durillos (duro suena demasiado negativo y no lo ha sido tanto...). Y digo durillos porqué aprender a manejarte en un país nuevo, en una ciudad nueva y enorme (es la segunda capital más grande del continente africano) pues es difícil, además las calles no tienen nombres, tienes que coger como referencia edificios significativos como el de la televisión local, algún centro comercial o algún hotel. Así que bueno, algo aparentemente sencillo como desplazarse en taxi, se convierte en una tarea costosa, ya que primero tienes que saber como se llama allá donde vas, si estás o no muy lejos de ese sitio y el precio razonable que deberías pagar, siempre asumiendo que nunca pagarás como un local, dada tu piel blanca de “farengi”, que es como nos llaman aquí a los blancos. Así que lo más probable es que de partida te den un precio elevado, y si no tienes ninguna referencia respecto al precio de ese trayecto, pagas de más. Así que bueno, la primera lección de living in Addis Abeba es saberse las los recorridos más habituales que vas a realizar en taxi y aprenderse el precio justo. Para ello me ha sido de gran ayuda la colonia de españoles y otros extranjeros que viven aquí y que ya llevan un tiempo en este país.

Y a parte de los problemas de movilidad, pues hay también un tema bastante importante, que es encontrar casa; es entonces cuando aparece la figura del “broker”. Es un aquel al que tarde o temprano tendrás que acudir para buscar vivienda: le llamas y le dices más o menos donde quieres vivir, cuanto quieres gastarte, las características que quieres que tenga la vivienda, etc...y luego ellos te enseñan lo que más les interesa, así que nuevamente tienes que andarte con ojo y tener cuidado de que no te den gato por liebre, así que una vez más es de gran importancia tener referencias de lo que pagan de alquiler tus compis. Y en eso estoy ahora mismo, así que sigo con las maletas a medio deshacer y con esa incertidumbre de ¿dónde viviré?

A decir verdad, me resulta difícil centrarme en el trabajo y en la observación de la sociedad etíope cuando tengo todavía por resolver cuestiones tan básicas como mi casa, pero llevando ya una semana aquí, me empiezo a sentir más cómoda y ¡¡¡tomo hasta minibuses!!! Son una especie de fugonetas pequeñas y antiguas que pueblan las calles de la ciudad y se dirigen a todos los puntos de la misma. Hay distintas lineas, y el ayudante del conductor va gritando por la ventanilla el destino al que se dirigen. Hoy he conseguido coger 2 para llegar desde mi casa provisional al trabajo, ¡toda una hazaña!

Y por último...hace un frío que flipas! Además cada día llueve (es época de lluvias hasta septiembre) y como muchas calles no están asfaltadas, se convierten en un barrizal de cuidado, así que nunca sé qué zapatos ponerme ni como vestirme, porqué no te lo pierdas, que si sale el sol hace calor!!jejeje. Y lo más curioso, es que no me traje paraguas y todavía no me lo he comprado...porqué tampoco sé donde los venden...Otra cosa más que debo averiguar, ¡ya os cuento!

Sandra

lunes, 4 de julio de 2011

Por qué un blog??

Pues bien, la respuesta es porque de nuevo me adentro en la aventura del descubrir y del conocer, esta vez en Etiopía, y dadas las experiencias pasadas, tengo ganas de reflejar aquí todo aquello que vaya viviendo en estas tierras lejanas y desconocidas, para acercaros un poco a este misterioso país, del cual a priori solamente nos viene a la cabeza la imagen de sequía, hambruna y pobreza....Eso es almenos lo que nos han querido mostrar de él desde la televisión, pero no sé porqué, tengo la sensación que habrá mucho más...A decir verdad he leído ya cositas sobre el mismo, pero no quiero adelantar acontecimientos contando cosas que no conozco de primera mano, así que lo mejor será esperar unos 10 días para que, estéis donde estéis, podamos empezar a ampliar nuestros horizontes....¿preparados?

;) Sandra