Bueno, dados mis problemas de los primeros días con las comunicaciones, he decidido empezar a escribir los posts aunque no los pueda colgar en tiempo real, pero he pensado que luego ya recuperaré. Resulta que desde el trabajo no puedo conectarme, así que debo comprarme un pincho de esos de Internet everywhere y dar de alta un contrato de Internet, pero eso será para el día 1 de agosto, porqué sino me hacen pagar todo el mes de julio entero...
Bueno, dejemos de lado los aspectos técnicos y que no tienen mucha importancia para vosotr@s, para pasar a contaros un poco mis primeros días en Addis.
Si tuviese que definirlos en una sola palabra sería durillos (duro suena demasiado negativo y no lo ha sido tanto...). Y digo durillos porqué aprender a manejarte en un país nuevo, en una ciudad nueva y enorme (es la segunda capital más grande del continente africano) pues es difícil, además las calles no tienen nombres, tienes que coger como referencia edificios significativos como el de la televisión local, algún centro comercial o algún hotel. Así que bueno, algo aparentemente sencillo como desplazarse en taxi, se convierte en una tarea costosa, ya que primero tienes que saber como se llama allá donde vas, si estás o no muy lejos de ese sitio y el precio razonable que deberías pagar, siempre asumiendo que nunca pagarás como un local, dada tu piel blanca de “farengi”, que es como nos llaman aquí a los blancos. Así que lo más probable es que de partida te den un precio elevado, y si no tienes ninguna referencia respecto al precio de ese trayecto, pagas de más. Así que bueno, la primera lección de living in Addis Abeba es saberse las los recorridos más habituales que vas a realizar en taxi y aprenderse el precio justo. Para ello me ha sido de gran ayuda la colonia de españoles y otros extranjeros que viven aquí y que ya llevan un tiempo en este país.
Y a parte de los problemas de movilidad, pues hay también un tema bastante importante, que es encontrar casa; es entonces cuando aparece la figura del “broker”. Es un aquel al que tarde o temprano tendrás que acudir para buscar vivienda: le llamas y le dices más o menos donde quieres vivir, cuanto quieres gastarte, las características que quieres que tenga la vivienda, etc...y luego ellos te enseñan lo que más les interesa, así que nuevamente tienes que andarte con ojo y tener cuidado de que no te den gato por liebre, así que una vez más es de gran importancia tener referencias de lo que pagan de alquiler tus compis. Y en eso estoy ahora mismo, así que sigo con las maletas a medio deshacer y con esa incertidumbre de ¿dónde viviré?
A decir verdad, me resulta difícil centrarme en el trabajo y en la observación de la sociedad etíope cuando tengo todavía por resolver cuestiones tan básicas como mi casa, pero llevando ya una semana aquí, me empiezo a sentir más cómoda y ¡¡¡tomo hasta minibuses!!! Son una especie de fugonetas pequeñas y antiguas que pueblan las calles de la ciudad y se dirigen a todos los puntos de la misma. Hay distintas lineas, y el ayudante del conductor va gritando por la ventanilla el destino al que se dirigen. Hoy he conseguido coger 2 para llegar desde mi casa provisional al trabajo, ¡toda una hazaña!
Y por último...hace un frío que flipas! Además cada día llueve (es época de lluvias hasta septiembre) y como muchas calles no están asfaltadas, se convierten en un barrizal de cuidado, así que nunca sé qué zapatos ponerme ni como vestirme, porqué no te lo pierdas, que si sale el sol hace calor!!jejeje. Y lo más curioso, es que no me traje paraguas y todavía no me lo he comprado...porqué tampoco sé donde los venden...Otra cosa más que debo averiguar, ¡ya os cuento!
Sandra